Lewd Theory: ¿Sexo con amor con la ficción?

Publicado por Random NEET en

En varias ocasiones algunas de mis amigas me llegaron a comentar que el sexo sin amor al final acaba por sentirse vacío e insatisfactorio. Como es natural, yo, un amante absoluto de los eroges que ha decidido el camino solitario de la vida, les exprese que esas ideas eran falsas puesto que la satisfacción y deseo sexual podían estar perfectamente desligados del sentimiento amoroso. Como ejemplo de esto, plantee no solo mi propia situación, sino el común general de las relaciones que tienen su base en el simple deseo sexual sin la necesidad de profundizar en las emociones. Que un hombre o una mujer necesite de amar a su compañero para la consumación del acto sexual es en extremo una idea utópica, y solo basta meter la nariz un poco en la vida de los demás para darse cuenta de esta afirmación.

Sin embargo, he de admitir, que mis planteamientos anteriores estaban también un tanto errados. Es cierto que el amor puede o no estar en la realización del acto o práctica sexual y no por ende se perderá enteramente la satisfacción o dejará un sentimiento de “vació”. Pero si bien esto puede ser cierto, se debe admitir que la intervención del sentimiento de amor romántico puede ser un punto influyente no solo en el progreso de la relación, sino también en una satisfacción un tanto mayor tras el acto amoroso.

Esta hipótesis del factor romántico sobre el acto sexual vino a mi mente mientras me encontraba jugando un eroge con un fuerte enfoque romántico y sexual. En ese momento quede atrapado en un estado shock al darme cuenta de este importante elemento en la construcción y desarrollo de un buen erogame. Pero también me di cuenta, que esa idea estaba puramente influenciada por mi propia noción y no podía llegar confirmarla con experiencias ajenas puesto que, entre mis amistades, los eroges no son un punto de mayor interés ni se ven con la profundidad que en algunos casos se merecen. Por ende para comprobar mi hipótesis sobre un elemento tan subjetivo como lo es el amor, tuve que analizar la situación desde las teorías propuestas por la ciencia, esa confiable voz de la razón.

Numerosos estudios han revelado que durante el estado amoroso, el cerebro segrega mayores cantidades de hormonas y sustancias tales como: serotonina, dopamina, oxitocina, y feniletilamina. Estos elementos son los que usualmente asociamos con la química del amor. Combinados acaban por servir de estimulantes a centros de placer en el cerebro, lo cual causa los diversos efectos secundarios asociados al enamoramiento.

 

Ahorrándonos explicaciones biológicas podemos pasar a como estas hormonas afectan a nuestro cuerpo  con relación a los sucesos amorosos.

La serotonina esta conectada a diferentes funciones corporales  tales como, el metabolismo de los huesos, la producción de leche materna, la regeneración hepática, la división celular, regular funciones intestinales e incluso reducir el apetito. Sin embargo el elemento que mayor interés presenta en este caso, es su relación con los estados de ánimos y particularmente con la felicidad. Esta hormona es la responsable en gran medida del bienestar emocional, con ello ayuda a mejorar el optimismo y las relaciones sociales de la persona. Solemos sentirla en particular cuando recibimos interés romántico de parte de una persona que consideremos en un estatus mayor al personal.

La oxitocina funciona como neuromodulador en el sistema nervioso y controla el comportamiento social, los patrones sexuales, y la conducta parental. Esta hormona juega un papel de gran importancia en el sentimiento amoroso al estar asociada con los sentimientos de confianza y generosidad. Sin embargo otro elemento importante y particularmente interesante es su fuerte relación con los actos sexuales y con el orgasmo, momentos en los cuales esta se segrega en mayores cantidades. La razón de esto se asocia con la búsqueda de facilitar el paso del esperma al ovulo. Los principales estímulos que segregan esta hormona son la succión del pezón, la estimulación de los genitales, y la distención del cuello uterino.

La oxitocina entre más es segregada más aumenta el apego hacia la otra persona. Esto como es natural, se encuentra fuertemente ligado a las creencias y concepciones personales. La imagen que nos creamos, y que descubrimos en el individuo amado son elementos cruciales en la segregación en mayor o menor cantidad de esta hormona. Mientras más contacto haya, habrá también más oxitocina y por ende más facilidad he interés por socializar con esa persona. Sin embargo la ruptura de estas expectativas puede acabar por llevar a la frustración.

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Según la antropóloga bióloga Helen Fisher, el siguiente elemento, la dopamina, es el punto clave de la química romántica. La dopamina es una hormona que suele relacionarse con el sistema de placer en el cerebro. Genera sentimientos de gozo y motivaciones para actuar de manera productiva. Suele ser participe en situaciones de placenteras recompensas tales como alimentarse, jugar juegos de azar, tener sexo, en algunas sustancias adictivas y en los estímulos que se asocian a estas. Cuando una persona se enamora empieza a segregar dopamina en mayor cantidad, razón por la cual suele verse más afectada ante todos los elementos de respuestas positivas asociados a esta hormona.

Por ultimo tenemos a la feniletilamina, la cual es una sustancia segregada por el cerebro y según la teoría, propuesta por los médicos Donald F. Klein y Michael R. Liebowitz del Instituto Psiquiátrico del Estado de Nueva York (Estados Unidos), guarda una fuerte relación con el sentimiento amoroso. Esta sustancia se puede segregar por situaciones tan simples como roces o miradas y es la causante de respuestas físicas como excitación, taquicardia, enrojecimiento e insomnio. Se cree que es la precursora de la aparición de la dopamina.

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Con estos planteamientos teóricos podemos entonces comprobar que, una interacción sexual con el sentimiento amoroso presente, podría acabar siendo más placentera y satisfactoria, al tener estos factores hormonales favoreciendo a la aparición de una gran cantidad de emociones positivas.

Hormonas como la oxitocina, y serotonina influyen ampliamente en estos sentimientos de apego, felicidad, cercanía y altruismo generando de esta forma una mayor intimidad y un mejor estimulo emocional durante el acto. Luego gana mayor énfasis la dopamina que acaba reaccionando positivamente al placer y la recompensa del estímulo sexual generando mayor satisfacción en el antes, el durante, y sobretodo el después. Dando por sentado otro elemento del amor romántico en el cual se habla de la unión en cuerpo y mente. Siendo en este caso la mente la causante del desarrollo hormonal que estimula un mayor placer en el cuerpo.

Si bien carecer de estos elementos no a juro condena al acto sexual a la sola frustración, si lo podría hacer, en ciertas situaciones, un tanto menos placentero al carecer del amor.

Pero entonces, ¿cómo se relaciona esto con los eroges? ¿Acaso estos no son también un simple estímulo para una práctica sexual comúnmente solitaria? Pues es cierto, y si habláramos de elementos más simples como la mayoría de videos pornográficos con personas reales, o de ovas y mangas hentai; entonces es completamente claro que no habría ninguna diferencia con el sexo sin amor. Sin embargo los erogames destacan sobre estos anteriores formatos al tener la posibilidad de ampliar los discursos relacionados no solo al contenido sexual, sino a los personajes y al universo donde se desarrolla ese suceso.

No todos, pero si una buena cantidad de eroges, sobretodo en formato de novelas visuales, dan un fuerte enfoque a la historia y discursos donde luego se narraran los eventos sexuales, siendo esta, la creación de todo un mundo a través del lenguaje. Esta cercanía con la literatura es lo que permite a los autores usar elementos y técnicas discursivas para atrapar a los jugadores en sus historias de la misma forma que lo haría un libro, serie o película; pero esta vez con elementos solo posibles en este formato híbrido. Creando así este mundo que permite al jugador tener un breve encuentro con ese sexo romántico si la historia lo llega a capturar.

Sé que dirán que es descabellado. Después de todo enamorarse profundamente de un personaje enteramente ficticio es algo que a simple vista parece irracional. Pero la idea de amor no se limita solo a seres humanos. Es cierto que comúnmente se ve al sentimiento de amor romántico pleno como amar y ser amado. Sin embargo, esa afirmación no es enteramente absoluta viéndose la existencia del amor a la religión, en incluso amor a las cosas, que si bien no son casos de amor enteramente romántico, si son indicios de una normal relación unilateral del amor. Así que yo digo, ¿Por qué entonces está mal amar a la ficción? ¿Acaso por amar la idea pura de algo mi amor es menos real? Que planteamiento tan descabellado es ese. El amor a la ficción es tan real como cualquier otro.

Pero digamos que esto no te convence. Pues si yo no estuviera tan hundido en la ficción como lo estoy ahora, también diría lo mismo. Después de todo sería como afirmar toda una teoría en base a una concepción personal de un elemento que ya es subjetivo. Por ende tendremos que volver a basarnos en la teoría y la razón para llegar a una conclusión lógica que explicara este elemento, que si bien parece subjetivo y trascendental, solo es una ilusión causada por la mezcla del lenguaje y el cerebro.

Tenemos entonces que las bases de la experiencia amorosa son una serie de hormonas segregadas a partir de estímulos sensoriales que van relacionados a nuestros gustos y creencias. Estas hormonas generan cambios en nuestras percepciones emocionales modificando así nuestras reacciones en una amplia cantidad de situaciones entre ellas el sexo. Con esto claro continuaremos con otra teoría propuesta por la doctora Helen Fisher, el Modelo tripartito del amor romántico. Esta teoría describe la experiencia amorosa en tres etapas: Lujuria, atracción y apego.

Como sus nombres indican estas etapas pasan de una atracción física a una atracción sentimental.

  1. La lujuria o impulso sexual: esta vista en gran cantidad de mamíferos y es regulada por la testosterona y estrógeno. En el caso del ser humano es controlada casi exclusivamente solo por la testosterona. Es de corta duración y su principal función e interés es buscar pareja para la interacción sexual.
  2. El segundo paso es la atracción: esta es más selectiva y tiene la aparición de la dopamina en los sentimientos del placer. Se generan varias hormonas que sirven de feromonas y estimulantes. Es una etapa más duradera y se centra en un solo individuo dejando de lado los impulsos sexuales indiscriminados.
  3. La etapa final es el apego sentimental: este sentimiento afectivo es de larga duración con la finalidad de la continuidad como pareja. Es regulado por hormonas como oxitocina y tiene su función en mantener y fomentar la tolerancia para un buen desarrollo en las relaciones familiares.

De estas tres etapas solo nos enfocaremos en las dos primeras donde se puede ver como se crea esta ilusión de sexo romántico en los eroges.

El amor es creado por una serie de respuestas químicas a impulsos sensoriales externos. Estos impulsos sensoriales bajo las condiciones correctas, pueden ser muy fácilmente explotados por los eroges y una gran cantidad de elementos concernientes a su estructura, construcción y desarrollo.

Muchos de estos juegos utilizan técnicas solo posibles en este formato como lo son la inclusión del lector / jugador como el personaje principal. Si bien cambiará el nombre y personalidad, es bastante común no ver el modelo ni escuchar la voz del protagonista en este tipo de juegos, en algunos casos, también se podrá crear empatía con los problemas o inseguridades que el jugador pueda proyectar en las situaciones que acontecen en la historia. Este elemento causa una fuerte cercanía que puede confundir al jugador sin que el mismo se de cuenta. Pero más allá de esto nos da aún más cercanía con las heroínas las cuales dirigen sus miradas, frases y sentimientos románticos hacia la pantalla, donde al otro lado, esta el lector.

Es en este momento donde entran las hormonas para dar ese leve impulso y atraparnos en esa ilusión de amor a la ficción y con esto poder pasar de la primera etapa del amor lujurioso a una momentánea estadía en la atracción. Como se explicó anteriormente, la oxitocina, se encarga aumentar los sentimientos de apego y confianza hacia otra persona. Esta además es segregada en mayor medida ante el estímulo de los genitales, suceso común durante este tipo de juegos, lo cual ayuda al lector a quedar mucho más atrapado en los romances que indirectamente parecen dirigirse a él. Luego de esto, la oxitocina, da paso a la aparición de la dopamina y la serotonina que terminan de afianzar el corto éxtasis sexual y sentimental.

Al estar ligada esta hormona a los gustos personales, entonces no siempre nos atrapara en la historia de igual forma, sin embargo el límite para los eroges es la imaginación humana, por lo cual es bastante seguro que en algún momento, ese ideal solo posible por la ficción, aparecerá reflejado en alguna historia. Ya seas un masoquista amante de chicas dominantes, o fan de chicas tímidas, o tal vez gustos por mujeres adultas lujuriosas, o la fruta prohibida de la inocente juventud. Una vez lo encuentras puedes ser presa de la ilusión del romance en los eroges.

Esta ilusión se hace en particular posible en los erogames, principalmente los que se desarrollan en formato de novela visual y algunos pocos RPG. Su facilidad para generar este efecto por encima de los libros o películas viene dada principalmente porque posee recursos únicos con la combinación de elementos audiovisuales con la narrativa de una novela. Esto permite aprender al jugador no solo con interesantes historias y fantásticos personajes, sino que además le da al lector la posibilidad de ser él quien elija el destino de la historia creando así un lazo más fuerte entre el jugador y el discurso. Luego, el enfoque visual lo conecta de una forma más cercana con los personajes y mientras todo esto sucede, la música da el golpe de gracia al facilitar la construcción de estas emociones.

Sería difícil de plantear esta situación con ejemplos debido al elemento personal relacionado con la oxitocina. Sin embargo Se pueden ver algunos casos amplios o generales como Grisaia no Kajitsu, tentacles and witches, o marionette fantasy. En este punto destacan con mayor énfasis los dos últimos títulos.

Tentacles and witches es un nukige, por ende tiene gran cantidad de escenas sexuales constantemente pero con un fuerte enfoque romántico, y rara vez vemos del protagonista otra cosa que no sea de la cintura para abajo. Marionette fantasy es un extraño caso de eroge RPG entrando en esta categoría. Sin embargo lo logra porque el enfoque principal del juego es romper la cuarta barrera dejando al jugador interactuar directamente con la heroína. Esto crea una situación en extremo directa con la ficción lo cual es poco visto en este tipo de juegos.

Como una simple ilusión que es, esta desaparecerá una vez termine el momento. Podremos brevemente experimentar un placer cercano a la segunda etapa de la experiencia amorosa, pero jamás podrá pasar a la tercera etapa, y en caso que suceda, ya serian problemas como el famoso síndrome de octavo grado, o planos de ascensión espiritual mayor a la comprensión humana actual. Por esto, una vez termina el momento, volvemos a la realidad pero con una leve experiencia un poco más satisfactoria tras haber engañado a nuestros sentimientos para, brevemente, experimentar una realización sexual amorosa por solo un ideal que tal vez se inalcanzable.

Una mentira piadosa que te hace saborear una pasajera, pero satisfactoria, ilusión de amor si te dignas a dejarte caer en su trampa y ser víctima de un juego en equipo entre la literatura y las hormonas.

Referencias bibliográficas:

Categorías: Eroges (+18)

Random NEET

Un NEET más con mucho tiempo libre. Fan de los eroges, el yuri, las lolis y el moe.

1 comentario

Who · abril 29, 2018 a las 7:00 pm

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